La mansión que durante años fue uno de los símbolos de la vida en pareja de William Levy y Elizabeth Gutiérrez volvió a ser noticia: según varios reportes, la propiedad en Florida fue vendida en medio de una fuerte presión financiera que obligó a acelerar la operación y aceptar condiciones por debajo de lo esperado.
Las versiones sobre la venta comenzaron a circular con fuerza entre marzo y abril de 2026, cuando medios hispanos y europeos señalaron la existencia de una deuda hipotecaria millonaria vinculada a la vivienda en Southwest Ranches. En esas coberturas se hablaba de montos en torno a los dos millones (con cifras que aparecen tanto en dólares como en euros según la publicación) y de la posibilidad de acciones judiciales relacionadas con la hipoteca.
El 30 de abril de 2026, varias notas apuntaron a que la venta de la casa se concretó como una vía para saldar una deuda estimada en alrededor de 2.1 millones. Ese mismo mes aparecieron reportes que señalaban ajustes de precio y negociaciones apresuradas, algo habitual cuando un inmueble valioso debe salir al mercado para resolver obligaciones financieras con rapidez.
Ante la ola de versiones, fuentes cercanas al actor y declaraciones recogidas por algunos medios apuntaron a otra lectura: Levy habría respondido a los rumores asegurando que “todo está bien” y que la vivienda estaba en proceso de venta, buscando despejar la idea de un desahucio inminente. Esa postura contrasta con piezas que insistían en la presión de cobros y en la existencia de procedimientos judiciales o audiencias relacionadas con la hipoteca.
¿Venta forzada o solución rápida?
El relato que se ha instalado públicamente combina ambos elementos: por un lado, la necesidad de resolver una deuda significativa; por otro, la difusión de que el actor logró cerrar la operación antes de que el problema se agravara. No hay, sin embargo, una documentación pública detallada que haya difundido el precio final ni las cláusulas específicas del acuerdo, por lo que muchas de las cifras y modos de la transacción aparecen en distintos medios como cifras estimadas o información atribuida a “reportes”.
El interés mediático en esta venta no es solo financiero. La mansión estuvo ligada a la relación de Levy y Gutiérrez, padres de dos hijos y pareja durante años, por lo que cada movimiento relacionado con el inmueble remite también al historial sentimental y familiar de ambos, ampliamente recorrido por la prensa desde su ruptura pública en 2024.
En síntesis: durante la primavera de 2026 la casa de Florida pasó de ser un patrimonio a convertirse en la pieza clave para aliviar una carga económica. Si bien las coberturas coinciden en que la venta se realizó en contexto de urgencia, persisten dudas sobre cifras exactas y detalles del acuerdo, algunos de los motivos por los que la historia siguió en los titulares.